Visítenos en las redes sociales

FUNDADOR

En el día 23 de Julio de 1918, en Casais dos Ledos, en la provincia de Batalha, nació un niño, a quien su madre le dio el nombre de Rui Manuel.


Cuando era un niño al igual que otros tantos, tuvo una infancia normal, pero evidenciándose por ser bastante inteligente. Así, llego a la escuela primaria en una época bastante pobre, ya que no era habitual en el medio rural que los niños frecuentasen la escuela. Reveló ser un alumno ejemplar…

Acabo cuarto de primaria con distinción, siendo el primer chico de esa aldea en concluir este nivel de estudios. Remarcar que hacia todos los días el camino de Casais dos Ledos hasta Batalha andando.


En esa altura la vida se complicó, ya que perdió a su madre que falleció dejando 2 hijos pequeños, Rui Manuel y Antonio. De ahí en adelante su vida se tornó diferente, y como la familia no era acomodada, tuvo que comenzar a trabajar con solo 12 años, siendo aún un niño.

Su primer empleo comienza en Leiria y durante un año fue todos los días a pie, convirtiéndose en aprendiz en un taller de automóviles.


Al año siguiente, en 1931, se cambia de empleo y va a Porto de Mós a trabajar en un taller de automóviles y bicicletas, donde era dada instrucción y conducción para obtener el carnet de conducir.


Mostrándose atento y aprendiendo deprisa su oficio, se le dio la posibilidad de enseñar el código de la carretera, siendo un inédito niño de 15 años a dar aulas a adultos. En esa altura consigue que el jefe le ceda una bicicleta por un precio bajo, que le hizo el chico más feliz del mundo. La bicicleta le alivió realizar el recorrido diario de 30 km, lo que en esa época era muy bien visto.


Entretanto, tuvo que interrumpir su oficio para cumplir con la obligación militar, que realizó en Tancos, pero la bicicleta era de grande valor. Cuando regresa, vuelve nuevamente a su trabajo de mecánico e instructor.


Felizmente en 1937, consigue entrar como carpintero mecánico en la Fábrica de Cementos de Maceira, donde estuvo hasta 1971. En esa época, ya había constituido una familia y tenía una hija. Construyó su casa con la ayuda de su mujer, Deolinda que durante el día hacia bloques para que fuesen colocados por la noche, los clavos les hacia él, y los materiales eran reciclados para que el coste fuese más bajo.


En la década de los 50 comienza a hacer lo que se llama hoy “trabajillos propios”, ya que arreglaba máquina de coser de los vecinos, más tarde comenzó a comercializar motores de regar y motocicletas.

Era ya su espíritu emprendedor.


Con todo, en 1958, resolver constituir su empresa, a la cual le dio su nombre, Rui Manuel da Conceição. Lo hizo con la ayuda de un colega de trabajo, el Señor Febra, pero continua a trabajar en la cementera.

De día la empresa apenas tenía un empleado, el señor Sebastião, ya jubilado y su amigo. Este trabajaba en la única máquina de la empresa, un torno. No obstante, los trabajos por la noche continuaban con un pequeño grupo de empleados que hacían part-time. Primero utilizo un generador y batería, más tarde eran motores a gasoil que producían la energía eléctrica necesaria. En los años 60 adquiere una fresadora donde comenzó a trabajar.


Todo su emprendimiento tuvo siempre dos objetivos muy definidos, el bienestar de su familia, pero también la evolución de la empresa de una forma firme y sustentable.

Su nieto más viejo ya le seguía los pasos y a todos les gustaba ir a trabajar en el taller.


En 1984 construye el actual taller, en el local donde existe hoy. En el momento de esta construcción fue todo un logro, dada la coyuntura política y social, pero Rui Manuel da Conceição nunca tuvo miedo de invertir y creía. Fue más un nivel en su vida profesional.


La sucesión de la empresa la compartieron los hermanos Santo, Rui y Nuno, quienes cooperaron en el desarrollo y dirección estratégica de la empresa. Actualmente, tras la muerte de Rui Santo, el destino de la empresa está apoyado por sus hijos Bernardo Santo y Rodrigo Santo y pasó a ser responsabilidad de Nuno Santo.